Cala Carbó, Mallorca, Vacaciones Mentales

Generar pensamientos gasta tanta energía… Lo difícil es darse cuenta de ello y más aún, detener por completo la incansable máquina generadora de pensamientos que parece que nunca para. Esa radio que no se detiene ni aunque estés de vacaciones. ¡Unas vacaciones mentales caerían de película!

Alejarse de todo lo conocido inevitablemente ayuda, ¿por qué? Pues, porque cambiar el panorama externo, hace que se cambie el interno. Es ley universal, como es arriba es abajo y como es afuera es adentro y viceversa.

Así que esa escapadita tan deseada realmente puede venir de maravilla, no solo para el cuerpo estresado y maltratado, sino para la mente, que no se aleja de tener las mismas características. Por eso cuando regresamos de unas merecidas vacaciones nos sentimos tan renovados y con las pilas recargadas para comenzar de nuevo, en nuestro entorno habitual.

Pero pienso, vacaciones, no es la única forma de resetear, a veces no es tan accesible o peor aún, a quién no le ha pasado, estar en el ‘puto paraíso’ pero la mente se ha quedado en la ‘puta casa’… Been there!!! Estar en la playa maravillosamente, sintiendo la brisa marina junto a la arena, oyendo las olas del mar, pero aún más alto la mente te grita todo lo que tienes pendiente ¡una puta pesadilla!.

Y bueno, es que la radio no se apaga sola, hay que entrenarse. Así como se entrena el cuerpo hay que entrenar la mente. A veces juego un juego al que llamo ‘Atrapa al pensamiento’. Es útil para esos momentos donde quiero relajarme pero me es imposible, muy típico justo antes de dormir después de un día intenso o muy activo mentalmente. Solo me pongo con la disposición de dormir o relajar y entonces inmediatamente viene a mi mente todo lo que dejé, hice, no hice, o tengo pendiente… Cuando logro darme cuenta de que la radio está a todo dar, recuerdo el juego y trato de atrapar los pensamientos. Atraparlos consiste en darme cuenta que están ahí y dejarlos pasar, pero a veces también doy la opción de reconocerlos y tomar una decisión al momento para que no me quite más energía. Ejemplo. Viene el pensamiento. Ok esto lo estoy viendo, sé que está ahí y sé que lo tengo pendiente pero ahora tomo la decisión: lo voy a resolver mañana a primera hora. Mi mente se calma y al rato vuelve a aparecer, pero como ya tomé la decisión sencillamente la recuerdo y lo cierro. Tarde o temprano se irá. ADVERTENCIA: este paso puede repetirse innumerables veces, depende de la intensidad que traiga. ¡Literal! 1,2,4,10 veces hasta que se calle, te aburras o te duermas.

La clave es no pelear y tampoco engancharse con los pensamientos. Darse cuenta es el primer paso, y el 50% del cambio de perspectiva. Aprender a ser observador, dejar ir lo que no sirve, creando presencia, cada día un poquito más. Es un trabajo de constancia, requiere mucha disciplina y determinación, pero el resultado es fantástico. La mente es una máquina, trabaja con lo que la alimentes, observación, desapego y acción, el resultado es presencia y paz mental.

Foto: Cala Carbó, Mallorca, España

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