Pausa

Se nos ha obligado a detenernos, a pausar toda esta locura de vida que llevamos; detener el comercio, las clases, los viajes, las reuniones, los deportes, el ocio, se nos ha obligado a parar por completo. Pero, piénsalo, si no fuera de esta forma ¿de qué otra manera hubiéramos parado esta carrera incesante que llevamos?

Es claro, por voluntad propia seguramente no hubiera sido, por lo general la enfermedad es la que nos hace este tipo de avisos; vas muy rápido… Detente… Y como no hacemos caso nos manda de golpe a la cama. Pero ahora, por primera vez en la humanidad que conocemos, es decir, el mundo capitalista y contemporáneo en el que vivimos, es detenido prácticamente a nivel global. Por primera vez, tanto el chino como el americano, están en el mismo lugar, en su casa. Ya no se ven influencers por ahí mangoneando de sus viajes o congresos super importantes, ya no se ven conciertos, ni festivales, tampoco partidos de fútbol. Por primera vez, el mundo en el que vivimos está en pausa.

No hay ni siquiera que correr para comer, porque ahora la mayoría estamos sin trabajo. Toda economía y los sectores comerciales se han detenido en gran parte, quedando a flote los de básico consumo. Por ende nuestra carrera ya no tiene sentido, solo hay un lugar donde sabemos que vamos a estar por los próximos días y se llama: casa.

Viéndolo desde otra perspectiva, se nos da la oportunidad de volver a casa, un lugar que muchos a duras penas habitan porque siempre están fuera, pero ahora es momento de quedarse, ya no hay escapes, ni excusas para salir.

Pero es hora de preguntarnos, ¿estamos realmente en casa? o ¿nuestra mente sigue afuera llenándose de distracciones?

Me sorprende como veo personas ocupando su tiempo en millones de cosas durante este tiempo de cuarentena. Libros por leer, series por ver, cursos que hay que tomar, llamadas que tengo pendientes, grupos de WhatsApp y eso sin contar los memes, las noticias y toda la parafernalia mediática a la que muchos dedican gran parte del tiempo. Con todo esto poco queda para detenernos y si quiera respirar. Me recuerda a las palabras de una amiga: ¡Voy a necesitar vacaciones de estas vacaciones! ¡Y es verdad! ¿Como no hemos de necesitarlo?, si todo el espacio en nuestras agendas, que nos ha regalado la situación actual, lo estamos sustituyendo por un calendario “virtual” completamente abarrotado.

Es tiempo de parar

Somos como un tren que viene a toda velocidad, y de pronto pegamos un frenazo, pero aún con esto el tren no se detiene tan fácilmente, el tiempo de frenado dependerá de la velocidad con la que venga. Lo mismo para nosotros, nos tomará tiempo detener nuestras mentes agitadas, pero la consciencia de esto es ya un gran paso en sí, el más importante de todos diría yo. Tomar consciencia de que no soy capaz de parar, ni aunque el mundo externo se detenga por completo, mi mente sigue en su bucle infinito porque es lo único que conoce. Correr.

Si reconocemos que este «Rat Race» no nos beneficia, es más fácil abrirnos a un tiempo de calma. Es bastante claro que cuando estamos corriendo, no somos capaces de pensar con claridad, vivimos agitados, llenos de ansiedad, mal sueño, excesiva cantidad de pensamientos que no nos llevan a ningún lado; vivir en ese estado no trae nada positivo. Por el contrario, la calma, nos regala perspectivas antes las mismas situaciones que previamente no teníamos. Nos regala paz, discernimiento, nos abre nuevos espacios para desarrollar la creatividad y la imaginación constructiva. Nos conecta con gente que sintoniza con nosotros desde esa tranquilidad y nos permite crear cosas nuevas que nos traigan más beneficios y más de esa paz.

Por eso, de ser posible, permítete este tiempo para realmente detenerte y no hacer NADA. Date el tiempo que necesites, para escucharte, para entenderte, para sentir, para dejar que surjan las emociones que tienen que surgir en cada momento, tómate este tiempo para SER, sin restricciones y sin obligaciones. Aprovecha este momento para traer consciencia a todos esos lugares de tu mente que por lo general están llenos de actividades, y ofréceles un espacio para existir, para manifestarse. 

Simplemente date tiempo, para observar, ya habrá aún más tiempo para hacer. 

Esta oportunidad es única, no es momento de desperdiciarla.

Foto: En algún lugar de Oklahoma

Facebook
Instagram

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Información básica sobre protección de datos: El responsable del proceso es Adriana Lopez. Tus datos serán tratados para gestionar y moderar tus comentarios. La legitimación del tratamiento es por consentimiento del interesado. No se cederán datos a terceros, salvo obligación legal. Tienes derecho a acceder, rectificar y suprimir los datos, así como otros derechos, como se explica en la política de privacidad.