El poder de la sensibilidad

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En vísperas de este día de la Mujer, día del reconocimiento mundial de la energía femenina, quiero hablar de la sensibilidad, un tema que a lo largo de mi vida ha sido importante y recurrente, e imagino que para muchas y muchos también.

Es interesante porque es algo tan intangible, que se confunde con otras cosas, con historias extrasensoriales o espirituales, y aunque considero en general que todo es espiritual, la sensibilidad es de las cosas más sensoriales y físicas que hay, para mí la sensibilidad es simplemente la capacidad de sentir.

¿Qué es la sensibilidad?

La sensibilidad, es ese efecto en el cuerpo causado por un estímulo, ya sea interno o externo, que nos produce una consciencia del mismo. Olvidando la emoción que puede surgir a través de la sensación, y poniendo el foco en la sensación en sí. La sensibilidad es la percepción de la sensación o consciencia de la misma, que a su vez permite tener consciencia de otros elementos que intervienen a la hora de relacionarnos con el medio.

Siempre me ha llamado la atención que el hecho de decir «soy sensible» haya sido tomado con frecuencia como algo negativo e incluso yo misma muchas veces omitía el comentario por evitar ser rechazada o ser vista como un bicho raro. Pero lo más interesante del caso, y procedo a generalizar, he visto como la sensibilidad a nivel social está estrechamente relacionada con el hecho de ser mujer, es decir, es una parte importante de la mujer y de la femineidad, entonces al negar esa parte u omitirla, me di cuenta que me estaba negando a mi misma como parte del género al que pertenezco, estaba negando mi lado femenino, lo cual es una grandísima parte de mi.

La sensibilidad, no es algo efímero, sino es algo que todos tenemos, el punto es que hay sensibilidades más desarrolladas que otras y por lo general las mujeres tenemos una sensibilidad más sutil, lo que llamamos muchas veces intuición. Porque responde a estímulos muy sutiles que en el «mundo masculino» en que vivimos no es fácil de percibir y como no se percibe a simple vista, como todo lo demás, entonces deja de ser válido.

La sensibilidad como guía

A lo largo de los años, especialmente los últimos 7, cuando ha dejado de importarme lo que piensen los demás y comencé a vivir para mí misma, he aprendido a observar la sensibilidad desde un punto de vista diferente. La sensibilidad comenzó a ser mi guía más potente, la que me dice por donde moverme, comencé yo misma a darle validez y por ende tomó la parte más importante de mi vida. Al darle esa prioridad y seguirla, mi sensibilidad ha ido aumentando, permitiéndome percibir las cosas más sutiles, y ya no la veo como algo negativo o débil, sino una herramienta sumamente potente que me permite discernir de una forma mucho más efectiva, qué camino elegir, incluso mucho antes de que me cause sufrimiento.

Algo tan simple como es el comer, cuando comencé a tomar en cuenta mi sensibilidad, me di cuenta que cierta comida me sabía mal, o me causaba ciertos malestares, suena algo bastante común, y lo es, pero en lo personal comencé a tomar en cuenta los sabores, olores e incluso las comidas que me resultaban mucho más agradables a la vista y me di cuenta que los sentidos me ayudaban a identificar lo que mi cuerpo necesitaba, por ende comencé a eliminar ciertos alimentos porque ya no me apetecían simplemente, o me sabían mal, entre ellos las carnes, y fue así como progresivamente me convertí en vegetariana, sin ser algo que ideológicamente me interesara. A partir de entonces, si que he creado una sensibilidad hacia los animales que antes no tenía, puedo sentir su estado e incluso el dolor plasmado en muchos alimentos de origen animal.

Más allá del tema alimenticio, la sensibilidad aplica para todos los ámbitos y simplemente la utilizo como una guía primordial para la vida. Creo que el grado de sensibilidad está relacionada con la personalidad que elegimos tener y la vida que queremos vivir, nos ayuda a discernir entre las diferentes situaciones, personas, caminos, etc. Y nos guía para tomar mejores decisiones.

En mi caso, que he elegido una vida basada en el amor y la compasión, la sensibilidad me guía día a día para alejarme de situaciones, personas y pensamientos que no están alineados con lo que quiero, o lidiar de otra manera con ellos. El escuchar y seguir mi sensibilidad me ha permitido disfrutar de lo sublime de una flor o un atardecer como si fuera un evento maravillosamente mágico y también extraerme de situaciones que generen emociones demasiado fuertes o exaltantes. Sin embargo, me ha permitido identificar aquellas emociones y situaciones, que verdaderamente estimulan mi curiosidad y me causan una excitación maravillosa la cual permite que siga el ritmo de mi corazón.

Y tú, ¿cómo utilizas tu sensibilidad?

Foto: Solsona, Lleida, España

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2 pensamientos en “El poder de la sensibilidad

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