Agradecer para Amar

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Es claro que el amor es la mejor vibración que existe, no hay nada como cuando nos sentimos amando a algo o alguien, y como ya sabemos, no es siempre amor de pareja, amar va más allá, podemos amar desde el espacio donde nos encontramos hasta nuestros hijos o mejores amigos.

Y es fácil amar cuando todo es bonito y maravilloso, cuando la vida o las personas nos muestran lo que queremos ver, pero suele ocurrir con frecuencia que nos es difícil amar a personas o situaciones que nos han hecho daño, aquellos que han sido causas o consecuencias de puntos de inflexión en nuestras vidas de los cuales hemos sufrido o nos ha costado recuperarnos. Tenemos la tendencia de culpar a esas personas o situaciones externas o incluso a nosotros mismos, porque nos sentimos víctimas de aquello que nos causa sufrimiento, y es que realmente, ¿quién quiere sufrir? Asumo que muy pocas personas o ninguna realmente, pero la verdad es que todos sufrimos y mucho, aunque la mayoría no parezca. 

Tengo la plena capacidad de decidir como veo y reacciono ante las situaciones que vivo

Llevo muchos años estudiando de cerca al agradecimiento y el amor incondicional, no es algo que he sentido siempre en mi vida y repetidamente me he cuestionado todos estos conceptos idealistas acerca del amor y como debemos lidiar con las situaciones y personas difíciles. Muchas veces los he rechazado porque me encuentro en momentos donde soy incapaz de amar algo que me hace daño o simplemente incapaz de amar a causa del sufrimiento que estoy experimentando internamente. Sin embargo, hay una cosa que he comprobado en la vida y es que yo tengo la plena capacidad de decidir como veo y reacciono ante las situaciones que vivo y, gracias al coaching y a mi trabajo personal, he llegado, a la conclusión de que tengo dos opciones, o soy víctima o soy responsable. Aunado a esto, lo puedo ver como algo negativo o puedo verlo como algo positivo que me brinda una oportunidad de mejora.

La palabra responsabilidad en estos casos puede tocarle los nervios a más de uno, incluso solo el hecho de buscar lo positivo de la situación cuando a veces no vemos nada positivo, para eso hay que indagar, ver más a fondo y posiblemente cambiarnos los lentes, porque muchas veces no es nada fácil.

Hay que salir del victimismo

Primero lo primero, para comenzar a tener una visión positiva de las cosas, hay que salir del victimismo, cuantas veces la vida o nosotros mismo nos hemos puesto situaciones complicadísimas que al final hemos superado y ahora años después nos damos cuenta de lo importantes que fueron para nosotros, para formar a la persona que somos hoy.

Esas situaciones fueron absolutamente necesarias en su momento para traernos alguna enseñanza que hasta el sol de hoy la recordamos y se ha hecho parte de nuestras vidas. Lo mismo con lo que estemos viviendo actualmente, tal vez sea una nueva situación, persona o algo que se repita, pero el sistema funciona igual, y voy a tirar aquí el concepto que le ha dado un giro 180° a mi mente, eso que odiamos porque nos causa sufrimiento, realmente nos está mostrando el camino hacia lo que sí queremos.

Eso que rechazamos nos está mostrando el camino hacia lo que sí queremos

Esa persona o situación está siendo un maestro en tu vida para acercarte a lo que quieres, a lo que sí se alinea contigo, a lo que sí es verdadero y amoroso para ti, te está mostrando la persona que eres realmente y en lo que te puedes convertir una vez hayas trascendido esta situación, te muestra tu fuerza y la determinación que necesitas para elegir algo diferente.

Eso no quiere decir que queramos caer nuevamente en situaciones similares, todo lo contrario, nos estamos dando la oportunidad de elegir lo que SÍ queremos en nuestras vidas gracias al contacto cercano con lo que NO queremos. Y es que somos seres experimentales, muy pocas veces aprendemos de experiencias ajenas y si no que lo digan los padres con sus hijos, necesitamos vivir las situaciones de cerca para que todo nuestro sistema físico, mental y emocional experimente lo que sea que la situación trae para luego llegar a las propias conclusiones y de nuevo elegir, es un ciclo que se repite, el ciclo de la vida.

Ahora, cuando hablo de elección, es cuando hablo de responsabilidad, no importa cómo fue que llegó esa persona o situación difícil a tu vida, posiblemente la elegiste tu, o pudo incluso haber sido algo que llegó a tu vida de lo cual no hayas sido consciente de haberlo elegido, lo realmente importante es que al lidiar con esa situación nos hagamos cargo de ella y seamos conscientes de que tenemos la capacidad de elegir, si la queremos o no, y cómo queremos enfrentarnos a ella.

Aceptar la cuota de responsabilidad que tenemos de la situación, por ejemplo, si fuera una persona que llegó a nuestras vidas, aceptemos que de una u otra forma yo también he elegido lidiar o trabajar con ella y a partir de ahí también puedo elegir cómo enfrentarla, si desde el victimismo y la molestia o desde la responsabilidad y aceptación, la primera no nos deja espacio para la acción, pero la segunda, es potenciadora para el cambio, ahí sí tenemos poder, desde la responsabilidad, no desde el victimismo.

Cuando aprendes de algo ese algo se convierte en tu maestro

Volviendo al tema del agradecimiento, este cambio de visión que nos permite salir del victimismo, también nos enseña que todas las personas y situaciones han llegado a nuestra vida para que aprendamos de ellas y cuando aprendes de algo ese algo se convierte en tu maestro. Hay cantidad de distintos maestros en la vida, pero si podemos darnos cuenta de esto, también podremos agradecerles su presencia en nuestro camino, hasta los más intensos, porque esos son los que mayor aprendizaje nos dejan. Las situaciones más difíciles son de las que más nos hacen crecer, eso no quiere decir que vamos a quererlas de nuevo, sería algo masoquista querer reincorporar a nuestras vidas una persona tóxica por ejemplo. Pero sí que podemos agradecer su paso y enseñanza por nuestras vidas porque nos han enseñado lo que NO queremos y como lidiar con ello, nos han enseñado a elegir.

Y por último, cuando logramos llegar a ese punto de agradecimiento, que puede no ser tan sencillo, ya que es una sensación, no simplemente decir gracias de la boca para afuera, sino tenemos que sentir esa vibración de agradecimiento, como cuando alguien hace algo lindo por nosotros, esas personas también han hecho su trabajo por nosotros, en mostrarnos lo que no queremos y acercarnos a lo que sí. Cuando logramos ver esto, que para muchos no será fácil y podría tomar hasta vidas enteras dependiendo de cada situación, podemos alinearnos con esa vibración de agradecimiento, hacerla cada vez más fuerte y finalmente entender desde la experiencia personal, que el agradecimiento no es más que amor, es la misma energía, la misma sensación y es ahí donde podemos comenzar a amar a esos que nos dañaron.

Foto: Cura. Arte by Cid Almeida

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1 pensamiento en “Agradecer para Amar

  1. Excelente reflexión, Jaizel. Todos pasamos por situaciones difíciles en la vida y tú has logrado definir exactamente el porqué, y lo que logramos al despertar, al despertar nuestra conciencia. Esto nos ha ayudado a crecer espiritualmente y a entender la vida y lo que no debemos permitirnos. Debemos poner límites y no permitir que nadie ni nada debe trasladarlo porque sabemos que podría repetirse la historia. Al final aprendemos a amarnos y a valorarnos. Muy orgullosa de tu evolución cariño ♥️

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